Deberio Gil Ruiz de Gordejuela

PRESENTACIÓN

CONSEJO

BIOGRAFÍA

Fecha de Nacimiento: 4 de julio de 1925

 

Por todos los arnedanos conocidos por “EL Deberio”. Hombre de expresión seria, formal, receloso al hablar de los aspectos familiares y personales. Con sus 89 años se mantiene pertinaz en sus ideas y aunque fue poco a la escuela su  lenguaje nos recuerda a los hombres cultivados, ilustrados y redichos de antaño. Le ha gustado rescatar apodos, refranes, calles, toques de campana…que han sido publicados en los libros de fiestas.

 

Hijo de Lorenzo “El chencho, Meneo” y La Luisa “Bechuga”, tenían un taller de alpargatería en la calle Santa Clara.

Su padre le transmitió el gusto por la música, pues se lo llevaba a la banda donde tocaba los platillos. Como Deberio tenía mucho gusto y oído lo reemplazaba en algunas canciones.

Enternece y conmueve escucharle la anécdota infantil para comprar su primera batería de juguete. Le hacía ir a su madre todos los días a verla al escaparate de la tienda del “Tío Primo”, consiguiendo finalmente que se la compraran; costó 31 pesetas. También recuerda la siguiente batería que tuvo, ya de profesional que le costó 1.050 pesetas.

Fue a la escuela con Don Sebastián Solana aunque tuvo que dejarla sobre los 12 ó 13 años para empezar a trabajar en la tienda de ultramarinos de la Calle Preciados de Anastasio Muro.

Vivió mucho tiempo con su abuela en la calle Palacio y por proximidad a la iglesia pronto empezo de monaguillo. La cercanía a la Iglesia de Santo Tomás y el azar le llevaron a ser sacristán un 23 de enero de un año que no recuerda, aunque lo que si retiene es que ha estado setenta años y su primer sueldo fue una peseta. 

Recuerda con nitidez los nombres de las calles y los comercios de antaño, como el bar de las camareras ubicado donde el teatro Cervantes, que cerró al estallar la Guerra civil.

Primero estuvo tocando en el bar España hasta que posteriormente formaron la orquesta “Isasa”. A través de su pasión; la música ha podido integrar lo sagrado y lo profano de manera natural pues compaginó el oficio de sacristán con sus actuaciones como percusionista de la orquesta "Isasa" haciendo "bolos" en las verbenas de los pueblos de los alrededores y en el baile de abajo de Arnedo.

Yendo a por agua a la fuente se fijó en Jacinta su mujer, que estaba sirviendo en casa del dentista González Cuevas. Como buena cristiana la seguía viendo en la iglesia. Y como el mismo dice yendo y viniendo al final se acaba en boda. Se caso de madrugada en Santo Tomás y fueron tres días de luna de miel a Zaragoza pues el 1 de septiembre tocaba en Munilla. Tuvieron cuatro hijos, Lucía, Mª Luisa, Dámaso que murió joven e Inmaculada.

 No hay que olvidarse de escucharle contar el baile de vueltas, oírle cantar canciones de iglesia y su estremecedora reflexión sobre la guerra civil.

A su parecer las migas, sopas en sartén y el rancho eran las comidas habituales de su juventud.

Fecha entrevista: 24 de enero de 2014.