Dámaso Garrido González

PRESENTACIÓN

CONSEJO

BIOGRAFÍA

Fecha de Nacimiento: 14 de octubre de 1934

A pesar de su juventud pertenece a las generaciones en la que las calles y convivencia con generaciones mayores fueron su escuela y aprendizaje de la vida. Nacido en el covachón hace 80 años, el pequeño de siete hijos de Caya “la Pira” y Felipe “el Tulillano” que trabajaba en la jabonería. Continuador con Petrín, su mujer de una saga familiar de seis hijos y cuatro nietos.

Como era muy zaragata, mensajero y hacía mucha pimienta a los 9 años dejo la escuela para trabajar de recadero y aprender el oficio en la guarnicionería de su hermano Silvio. Hasta que en 1961 con treinta y siete años comenzó de conserje en la fábrica “Sevillas”.

Comparte con nosotros múltiples recuerdos, anécdotas y tareas en el almacén, en el bar en el frontón…de su paso por la emblemática empresa "Sevillas"; que nos muestran cómo el modelo social de empresa paternalista del franquismo posibilitaba a sus obreros y a sus hijos; música, regalo de reyes, actividades culturales y deportivas, viviendas…Ha jugado al fútbol y a pelota. Llevar el frontón de "Sevillas" le permitió entrenar a su hijo mayor, Ricardo que llegó a ser campeón del mundo y olímpico en Barcelona. Aun hoy continúa organizando las entradas de la pelota.

Hombre inteligente, mañoso, sociable, alegre, vital, juerguista, vividor y parrandero. Sus ganas de hacer algo por los demás le llevaron hace muchos años “casi veintidós años” a colaborar en el Hogar de Personas Mayores de Arnedo, donde ha trabajado entre otras muchas, en la recuperación de oficios y juegos de su infancia “pues siempre me ha gustao o me gusta todo lo que pueda hacer por los demás”. El mismo consejo que da a sus nietos “que siempre procuren trabajar y hacer todo lo que puedan por los demás…”

Su memoria está cargada de vivencias de juventud con su cuadrilla y la creación de la primera peña de Arnedo; “la Peña de Los 13”. Nos deleita con la enumeración de sus componentes, cúmulo de anécdotas, canciones y versiones que cantaban cuando hacían la ronda casi siempre acompañados por el sereno. Como no había dinero andaban justos, todo iba racionado y las juergas las preparaban con lo que les sacaban a sus madres del corral…la salida a quintas…”mi quinta revolvió tres veces”, su paso por el servicio como guarnicionero que gano mucho dinero…

Brotará una sonrisa al escucharle cantar y relatar sus salidas con su novia al teatro Cervantes y al Nuevo Cinema donde estaba “abonao” a la fila 21 butacas nº 11 y 12. Pero tenía que coger tres entradas ya que llevaba siempre guardaespaldas. Iban a las fiestas de los pueblos de alrededor, la mayoría de las veces andando…

Temprano, por la mañana un martes trece de Mayo, con 27 años, se casó con Petra Llanos, se fueron de luna de miel a Zaragoza y Barcelona a casa de su hermano el segundo, donde estuvieron quince días. Seis son los hijos que tuvieron, bueno siete pues una se le murió, se llamaba Mari Vico. Recuerda los partos en casa con su cuñada Pepa que estaba en todos, salvo uno que tuvieron que ir a Logroño.

Su buena memoria nos traslada a las calles, comercios, relaciones vecinales, anécdotas de fiestas, remedios caseros…donde se vislumbra la división por género de los espacios y tiempos, hábitos de vida, moralidad…que limitaban a las mujeres a los espacios domésticos y sagrados. “La juerga empezaba después de dejar en casa a las novias.” “Bares si que había, había seis, pero la vida se hacía en las cantinas” en todas las calles… el Churrupete en la calle mayor, en la calle Royo estaba “el Lezana”en la de la carcel “la Cuatro Esquinas”, abajo en la de la Agustina estaba “el Cubita el Cuba”, en la Plaza “el Fortu”, enfrente “el Farragus”, en frente “Las Chavalas”…muchos recordaran con Dámaso “los peseteros” o porrones de vino que se pedían en La Tierra, el bar de los del campo.

Las casas de comidas famosas en Arnedo eran “el Sopitas” y “el tio Regulo el cataullas”. Se decía un dicho local coloquial: preguntaban “ ¿sabis vosotros que bodega es la que antes se entra y antes se sale de Arnedo? Y contestaban “el Dios Baco, que es lo del sopitas, ¡por que se entraba en carrera y se salía en la carrera…!”

“En Semana Santa toda la vida era alrededor de los actos religiosos, todo estaba prohibido, no podías salir ni al campo ni a nada, cerraban todos los bares y todo…ni los domingos…te ponían multa, era todo cambiao.”. Sin embargo cuenta cuando se jugaba a las chapas en la cueva la campana…

Era todo diferente, el poder en la postguerra lo tenía el cura, la guardia civil y los serenos, todo iba a ración…Recuerda de comer normalmente chicharro el día de nochebuena, y quién comía un gallo era ¡…! Se comía lo que se podía calabaza con alubias, habas y calabaza, sopas en sartén, migas… hacían pella y de la pella hacían sopa…”

Recuerda con nostalgia la relación familiar que se tenía con los vecin@s; “sacaban fruta, tumbados a la fresca en verano hasta las dos de la mañana…y convivías mucho se ponía enfermo uno y había más unión, cariño y ahora…”.

 

Fecha entrevista: 20 de junio de 2014, 22 de septiembre de 2014.