Carmelo Martínez-Losa Rubio

PRESENTACIÓN

BIOGRAFÍA

Fecha de Nacimiento: 8 de julio de 1923

Nacido en la calle La Jota el 8 de Julio de 1923, de familia de labradores "macarro" por parte de padre y “mairroso” por su madre. Patriarca orgulloso de sus seis hijos, quince nietos y cinco biznietos. Como Carmelo dice “El apellido Martínez-Losa está por todo el mundo” a través de tod@s ell@s.


Conserva a los 90 años, la franqueza, ilusión y bomhomía de sus orígenes “labradores” campesinos, a pesar de que su vida profesional se inició con dieciséis años primero en la construcción y posteriormente desde 1955 de mantenimiento o “chapuzas para todo” en la fábrica “Sevillas”.


Hombre que se siente afortunado en su vida, de pensamiento social amplio, positivo, reflexivo y de creencias profundas que “he visto la mano de Dios en mi vida y que he seguido las reglas de perdonar y amar”. Como el mismo dice le han dado varias estampidas a lo largo de su extensa y amplia existencia, cuyo significado son llamadas de atención de la providencia en las que ha tomado decisiones decisivas, afortunadas e importantes en su vida. Como contrapartida, a sus tres primeros hijos les nominó como la familia sagrada.
A través de sus recuerdos se pueden desprender/ver los cambios habidos en la iglesia católica durante el régimen dictatorial. Relata su participación en la conferencia, HOAC, cáritas y comisión de visita enfermos del Hogar de Personas Mayores. Seguro que sonreiremos al escuchar las peripecias de su viaje a Roma.


Iba a la escuela de D. Primitivo en "El Arco la Virgen", luego continuó con D. Francisco para ampliar su formación con reglas de tres, interés compuesto… recuerda “que le arreaba unas chundas”… pues se iba por las nubes. Era muy distraído y tenía un truco: “bajaba prontito copiaba la resolución de los problemas del cuaderno del maestro que dejaba encima de la mesa y luego “viva la virgen”. Pero fué Dña Eloisa “la monja lega” la que le inculcó el amor por la lectura.


Pormenoriza las diversiones y juegos de infancia, ritos de paso; salidas a los bailes y tareas juveniles de agosteros, apoyo en la siega y recolección de frutos del campo, la sana alimentación que llevaban. Relata sus vicisitudes de la mili…su gusto por la lectura y el cine, la ilusión con la que vivía sobre todo los domingos “eran muy apretados”… que se puede resumir en "Vivíamos de ilusión aunque trabajábamos mucho".


Sabe ver en las situaciones de desigualdad, conflicto, restricción, de las penalidades personales y en los acontecimientos sociales, culturales, políticos… el aspecto positivo y de humor, así como las contradicciones de las personas y la vida. Cuenta sus vivencias ampliando con interesantes anecdótas, como al rememorar los sucesos de Arnedo con sus nueve años jugando al cazo y de monaguillo corriendo, su visión de la guerra, la situación de pobreza y desigualdad y naturalidad con la que vivían situaciones de discriminación “la guerra quitó unas cosas y dió otras”. Vivían de la ilusión y buscaba recursos creando y pensando la manera de sacar unas perrillas. “maquetas que pegaba con la goma de los alberchigales”, “sisa de perrillas en las bodegas”...


Refiere su noviazgo desde 1949 con Alicia, su boda de madrugada en el año 1951 y su luna de miel de trece días en Zaragoza y cómo regresa a Arnedo sin perra “me paece que me quedaron cualque peseta”. Refiere con nitidez el nacimiento de sus seis hijos y la alegría que le produjeron. En algunos de los cuales estuvo en el parto.


Aficionado tardío a la pintura. Realiza cuadros hiperrealistas de los detalles antiguos de Arnedo. Y aconseja la máxima que sigue el mismo de “tener todo el día ocupado y servir a los demás empezando por la familia”.

Fecha entrevista: 12 de abril de 2013.